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hilando recuerdos

“Me voy, mamá…”.

Carta de un hijo a su madre I

Mamá, no llores por mi. Por favor, tu llanto me lastima, me hace daño. Sé que deseas que me quede junto a vos, que estás viejecita y necesitás de mi sostén. Lo sé y me duele saberlo y comprender que ya no eres la de antes, la que vencía todos los obstáculos. Lo sé. Pero tengo que hacer mi vida. Tengo una esposa e hijos. Tengo que cumplir con ellos. Son mi vida ahora. Y no puedo defraudarlos. Sé que sufrís al saber que me voy a otra ciudad, lejos, muy lejos, para comenzar de nuevo sin vos. Sé que vas a quedar sola en esa casa inmensa donde nacimos tus ocho hijos, todos tan ingratos e injustos contigo como yo, todos se fueron de la misma manera: sin mirar atrás, dejándote sola, llorando en el portal del corredor.

¿Pero qué querés que haga, mamá? Es la vida. No puedo ir contra mis sueños. No puedo. Porque si lo hago sé que me voy a arrepentir durante toda mi vida y también voy a perder lo que más amo: mi esposa y mis hijos. Y no te sientas celosa. A vos también te amo, inmensa y profundamente, con un amor sin barreras ni límites, pero un amor diferente.

No llores, mamá. Por favor, no llores. Dejame ir en paz. Dame tu bendición. Y entendé mi decisión. Comprendé que me voy pero que nunca te voy a olvidar y nunca dejaré de visitarte. Ya crecí, me espera una nueva vida. Ya soy un hombre.

Adiós, mamá. Espero que sepas entender y comprender mi decisión.

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